Años más tarde, durante la Edad Contemporánea, la escritura toma mayor auge y forma, gracias a la imprenta, una ingeniosa técnica industrial creada por el inventor Alemán Johannes Gutenberg.

Esta máquina se encargaba de reproducir gráficos y letras, plasmándolas en hojas, tela u otro material, convirtiéndose así en una verdadera revolución innovadora para la época. Esta invención ayudó a modernizar los carteles para promocionar productos y servicios.

Una nueva historia se escribiría a finales del siglo XIX cuando C.W. Reinhardt, quien se desempeñaba como dibujante para de Engineering News, sintió la necesidad de crear un estilo de letra legible que lograse ser legible de trazos simples.

Por esta razón es que decidió establecer un alfabeto de letras mayúsculas y minúsculas, basado en letras góticas y una serie sistemática de trazos. Fue entonces posterior a las ideas de Reinhardt cuando se comenzaron a crearse nuevos estilos o formas de letras que están presentes hasta la actualidad.