Este recorrido por la historia de la rotulación se inicia desde épocas muy remotas y primitivas. Cuando el hombre decidió buscar un mecanismo de comunicación, las primeras expresiones que utilizaron fue el lenguaje gráfico. Para ello utilizaban las paredes de las cuevas o piedras para realizar pequeños dibujos que representaban sus creencias y pensamientos.

Durante la edad antigua, específicamente en Egipto, se crearon los papiros, un soporte de escritura elaborado con una planta acuática Cyperus papyrus que crece en abundancia en el río Nilo. Este tipo de papel era usado por el monopolio real para comunicar sus eventos o anuncios al pueblo.

Para lograr plasmar ideas sobre este manuscrito, debía dejarse en remojo el tallo de la rama, por lo menos dos semanas. Se procedía luego a cortarla en finas láminas y pasarlas por un rodillo para extraerle el líquido.

Por último, se pasaban sobre una especie de pegamento llamado savia, frotándolo con un pedazo de marfil. Así, luego de varios días de secado, se obtenía una fina lámina.